domingo, 8 de noviembre de 2009

Atrapado

Un ligero zumbido a su izquierda atrajo su atención. No sabía si lo había producido su móvil, el módem, o alguna cañería de la calefacción. Volvió a escucharlo, esta vez de forma más clara, y se dio cuenta de donde provenía: al bajar la persiana, una mosca había quedado atrapada entre ésta y la ventana.


Se detuvo en el cristal, y él subió la persiana para dejarla ir, pero no se movió, así que dejó la persiana bajada. La mosca no volvió a emitir sonido alguno.

Suena el despertador y se levanta. Enciende la luz, desayuna y se viste. Vuelve a su cuarto, y allí está, impasible, el insecto. Pasa un buen rato observándola, y dice pensando en voz alta:

-Debe ser horrible estar atrapada ahí, sin encontrar la salida.

Enciende el ordenador, mira el móvil, y mientras se carga el sistema, observa las noticias en la televisión, mientras la mosca lo observa, y piensa:

-Debe ser terrible estar atrapado ahí, sabiendo donde está la salida.

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